Edu Blasco
Edu Blasco, campeón de España de Salvamento y Socorrismo y de natación con aletas. ARCHIVO EDU BLASCO

La 'Operación Bikini', tan en boga en estas fechas, es el paso previo a la temporada de piscinas y playas. Tiempo de poner el cuerpo a punto y también de conocer las imprudencias derivadas de no respetar las normas señalizadas. Pese a los consejos de las autoridades y el trabajo de los socorristas, los accidentes van en aumento, incluidos los mortales. El año pasado se produjeron 539 muertes en piscinas, parques acuáticos, playas y ríos; 102 más que el año anterior y 124 más que en 2015. Aproximadamente la mitad de las muertes registradas son por ahogamiento. En más del 90% de los lugares donde se produjeron había un socorrista y las normas y prohibiciones eran visibles.

"Pese a los datos tan alarmantes en espacios acuáticos, lo importante es la prevención", comenta Eduardo Blasco, que no sólo lleva años trabajando como socorrista, sino que ha ganado medallas para España en esta disciplina. "Hay que educar a los pequeños que el agua es divertida, pero que también es peligrosa si no se la respeta. Yo soy un hombre de mar y es posible que mis consejos hayan evitado mis intervenciones como socorrista".

En su carrera, sólo ha tenido que ejercer de 'salvador' una vez, y todo salió bien: "Fue un miércoles de Semana Santa, un señor, de unos 45 años de edad, se metió en el agua con bandera roja, en un primer momento nadie se alarmó, pero yo ya me había quedado mirando la escena. La corriente era muy fuerte, había resaca y el viento no ayudaba. El hombre, sin posibilidad de avanzar, fue alejándose hasta que el socorrista de aquella playa advirtió el peligro y comenzó el protocolo. Tuve que entrar, nadie más lo podía hacer, cuando saqué al hombre, noté la extenuación una vez dejó de hacer efecto la adrenalina y ambos nos dimos cuenta de que si no hubiera entrado, con seguridad, el ya no estaría vivo. Los servicios de emergencia llegaron 15 minutos más tarde".

A sus 23 años, trata de ganarse la vida con su deporte, Salvamento y socorrismo. Y pese a ser España el paradigma del sol y playa, no lo tiene fácil. Ni siquiera con su palmarés: 25 veces campeón de España absoluto, 43 medallas absolutas entre los dos deportes: natación y salvamento, 7 medallas con las dos selecciones españolas y 32 récords. Este año se ha clasificado para los mundiales de natación con aletas y salvamento y socorrismo.

¿Cómo es su deporte?
Es un deporte bidimensional, dual. Yo intento aunar ambas disciplinas y ojalá consiga darme más a conocer para que se sepa que la natación está abandonada por nuestros federativos que no tienen ambición mediática y están muy conformes con los detalles que tienen los medios de comunicación con alguna nadadora y poco más. Tenemos métodos de entrenamientos arcaicos y así es muy complicado crecer.

Explíqueme la dualidad de su deporte y por favor para que lo entendamos todos...
Actividades Subacuáticas y Salvamento y Socorrismo. El apartado de las actividades subacuáticas nace en el este de Europa y Rusia, como medio de espionaje durante la guerra fría. Los países que lo practican son de pasado comunista principalmente, siendo las principales potencias, Rusia, China y Corea. También los países balcánicos y Colombia. En todos es un deporte profesional y cobran entre 70.000 y 80.000 euros anuales. Será olímpico dentro de dos ciclos. Consiste en el nado con aletas o con mono-aleta y las velocidades que se alcanzan son muy superiores a las de la natación convencional o descalza, por eso se le llama la F1 del agua.

Salvamento y Socorrismo, ¿en qué consiste?
Se practica en Europa occidental y en Australia, Sudáfrica y Nueva Zelanda. Sus mejores deportistas pueden cobrar de 200.000 a 300.000 euros y en algunos países rivaliza hasta con el fútbol. Consiste en emular situaciones de rescate real, pero buscando la mayor velocidad posible. Se practica en mar y piscina, siendo un deporte muy antiguo con más de 100 años de vida en nuestra antípodas.

Nacido en San Sebastián pero criado en Fuerteventura, Edu se busca la vida entre Madrid, Alcalá de Hernares, Valladolid, León y Santander. "Para pagarme los estudios de derecho en la universidad y para costearme los viajes a los campeonatos del mundo y de Europa de mi disciplina deportiva, debo hacer cada mes una ingeniería económica para no dejar de entrenar y poder competir con garantías. Pese a los sacrificios, sigo 'erre que erre'. A estas alturas de mí película, no voy a rendirme. Compito con un club cántabro en salvamento y socorrismo y con uno de León en natación con aletas. He vivido en cinco ciudades y viajo constantemente porque, si te paras, te estancas y los sueños no se cumplen".

¿Por qué dice usted lo de "mi película"?
Pues porque lo es y a veces de terror. Mis familiares me han ayudado y mantenido, lo siguen haciendo, para cumplir mi sueño y eso que por muchas medallas y títulos que gane, no te creas que me dan bola los medios.

Usted entonces lo que quiere es ser famoso, no salvar vidas.
No. Si sales en los papeles, te florecen los patrocinadores aunque vivas en un secarral. Si son pocos los que se hacen eco de las gestas de la Selección española de Salvamento y Socorrismo, no tienen eco y por lo tanto, tampoco la compensación económica que me permita dedicación completa".

¿Los nadadores le ven como un bicho raro?
No. Admiran mi trabajo. Mis amigos, muchos son componentes de la Selección española, valoran que siendo un gran nadador como ellos, me empeñe en usar materiales adicionales para ayudar a salvar vidas".

¿Seguirá entonces nadando y salvando vidas?
Claro que sí. Ya tendré tiempo de ejercer mi carrera universitaria. Ahora puedo defenderme económicamente haciendo sacrificios, aunque para ir mas tranquilo a las competiciones debería conseguir más patrocinadores. Ahora gracias a las redes sociales voy más o menos aunque aún estoy lejos de mis objetivos como participar en el Copa del Mundo de actividades subacuáticas.

¿Le merece la pena tanto sacrificio?
Sí. Estoy consiguiendo lo que soñé aunque hay noches que lloro echando de menos a los que quiero. Lo más doloroso fue dejar a mi familia a todos los que quiero por una ilusión. Ser deportista es sacrificar la infancia, la juventud y hacer cosas 'normales' con tus amigos. Al principio quería ser campeón de todo... ahora también pero he cambiado algunas prioridades. Quiero ganar pero también quiero que la gente sepa todo sobre mis deportes y a los más jóvenes hacerles ver que es posible hacer realidad los sueños. Hay que sacrificarse en el deporte y en los estudios. El deporte tiene fecha de caducidad. La mente no si sabes cuidarla.

¿Cambiaría una estabilidad económica ejerciendo de abogado en lugar de nadar para nada?
No. Hoy por hoy no lo pretendo. No tengo grandes necesidades salvo cubrir gastos para ir a los campeonatos del mundo y a todas las pruebas del circuito europeo. Quiero seguir demostrándole al mayor número de personas que no me equivoqué embarcándome en esta aventura.