Cuatro deportistas catalanes
De izquierda a derecha, el futbolista del FC Barcelona Gerard Piqué, la nadadora Mireia Belmonte, y los jugadores de baloncesto Nacho Llovet (Joventut) y Pau Gasol (Chicago Bulls). Archivo

Hoy por hoy, nadie se puede imaginar una Liga sin el Barça, una ACB sin el Joventut, una ASOBAL sin el Granollers o una División de Honor de Hockey sin el Atletic Terrasa, por ejemplo. Aunque no son más que hipótesis, todos estos supuestos podrían tornarse realidad.

Una hipotética declaración de independencia catalana afectaría a muchos ámbitos de la sociedad, también al deporte. ¿De qué forma? Por lo pronto, "ningún club o equipo catalán podría participar en una liga nacional ya que pertenecerían a otro Estado". Y eso "afecta a todos los deportes", según fuentes del Consejo Superior de Deportes consultadas por 20minutos.

"Lo que dice la ley es que el deportista tiene que estar adscrito a una federación territorial que, a su vez, está adscrita a una federación nacional. Esa es la única forma de participar en una competición española o nacional porque es lo que exige la ley española", aclaran esas mismas fuentes, que añaden que "no hay manera de hacerla de otra forma". En efecto, el artículo 12 de la Ley del Deporte dice así: "Las Ligas son asociaciones de Clubes que se constituirán, exclusiva y obligatoriamente, cuando existan competiciones oficiales de carácter profesional y ámbito estatal, según lo establecido en el artículo 41 de la presente Ley".

Por lo tanto, si el proceso de secesión se hiciese realidad, 'desaparecerían' del mapa nacional muchos equipos catalanes con un peso importante en sus respectivos deportes.

Atletic Terrasa, de hockey: Que se cree una liga catalana no nos afectaría

Algo que acusarían, económica y, en consecuencia, deportivamente. El ejemplo más claro, por nivel de importancia, es el FC Barcelona. "Pasaría a formar parte de un Estado con 8 millones de personas, no de 47, como ahora. Los ingresos de televisión se regulan según la masa crítica de aficionados/espectadores que tú muevas. Por lo tanto, haciendo una proporción, digamos que el Barça pasaría de ingresar de 150 millones por temporada a ingresar mucho menos. Eso tendría consecuencias en cuanto al fichaje de grandes estrellas y en cuanto a su nivel competitivo en Europa que, evidentemente, sería menor". Además, a las grandes estrellas de los equipos seguramente no les atraería la idea de jugar en una competición menos competitiva.

Pero no solo los clubes serían los afectados en esta hipotética independencia catalana. Las competiciones españolas también acusarían el cambio. "Aquí perdemos todos", se apunta desde el CSD. "El daño es irreparable también para las ligas. Si hablamos de la Liga de fútbol, evidentemente tendría un desgaste y una pérdida importantísima con la salida de equipos como el Barça o el Espanyol. Juntos ganamos todos y somos más fuetes y separados perdemos todos".

La Liga, sin el Madrid-Barça

En efecto, la Liga perdería, por ejemplo, el partido más atractivo del fútbol mundial en la actualidad: el Madrid-Barça. Eso, en fútbol. Pero está claro que es extrapolable a otras disciplinas, menos importantes, pero que también engrandecen el deporte español. La ACB se quedaría sin Barça, Manresa o Joventut; la ASOBAL de balonmano, sin dos equipos punteros, el Barça y el Granollers. En el caso del waterpolo y del hockey, la salida de los equipos catalanes de sus principales ligas sería una ruina, ya que, en la primera representan el 80% de los conjuntos que componen el torneo, y en la segunda un dato: cuatro de los cinco primeros clasificados de la pasada temporada eran catalanes.

Nástic: nos ha costado mucho llegar al fútbol profesional y no queremos dejar de estar

Así, el terremoto afectaría de forma distinta a las federaciones y a los clubes según el deporte. "A nosotros, que se cree una liga catalana no nos afectaría. Es cierto que podría perderse cierto nivel competitivo, pero hay muchos equipos catalanes como para que la liga fuera potente", cuentan a 20minutos fuentes del Atletic Terrasa de hockey. "No es como en fútbol o en baloncesto, que hay menos", sentencian esas mismas fuentes.

No lo tienen tan claro clubes de otras disciplinas. En fútbol, el impacto económico sería brutal para el Barça, pero los equipos modestos también se resentirían. El Nástic de Tarragona, equipo de Segunda, asegura que "nos ha costado mucho llegar al fútbol profesional (Segunda A y Primera División) y no queremos dejar de estar. Hemos estado tres años en Segunda B, sin ser considerados profesionales, así que para nuestra subsistencia era imprescindible ascender y no queremos perder ahora eso. La parte económica es muy importante, claro, y tenemos que pensar en ello".

Las Federaciones siguen el mismo discurso que el CSD. "En principio, vamos a arrancar las ligas, ya que el calendario está cerrado y aprobado por los clubes. La presentación de las ligas el día 30 en Barcelona, así que, por nuestra parte, le estamos dando normalidad a todo esto", comenta la de Waterpolo a este periódico.

Situación extrema para los deportistas catalanes

Por si queda alguna duda, la posibilidad de los equipos para elegir participar en una u otra liga sería nula. "En España no está contemplado que juegue ningún equipo que no sea español. Podrán decir que existe el caso del Andorra de baloncesto, pero es solo una excepción porque Andorra no es un Estado regulado como los demás. También el Mónaco, pero ese caso también se desinfla porque en ese Principado solo existe ese equipo. Y así, un par de ejemplos más... En resumen, en el campeonato español no compiten equipos de fuera".

Deportistas como Piqué, Gasol o Mireia Belmonte tendrían que elegir a qué selección representan

Algo que también afecta a los deportistas catalanes: "Si no están federados en España, no podrían competir en ninguna competición española ni representar a la selección, según el citado artículo de la Ley del Deporte", asegura el CSD.

El deporte español, por lo tanto, quedaría muy tocado ante la independencia de Cataluña. Disciplinas como el hockey (con más del 80% de jugadores catalanes en los últimos compromisos internacionales de selecciones), el waterpolo (más del 60%), la natación y la 'sincro' (más del 55%) o el baloncesto (casi el 50%) dependen de forma especial de estos deportistas. Con esos datos, nadie duda de que el deporte catalán es un vivero esencial en los éxitos cosechados por el deporte de España, y su ausencia provocaría un serio revés en cuanto al dominio global del que ahora hacemos gala.

Deportistas como Gerard Piqué, Pau Gasol, Mireia Belmonte o los tenistas catalanes que ahora acuden a la Copa Davis quedarían en una situación extrema e incluso tendrían que elegir federación, según sus intereses... o sentimientos. Pocos son los que se manifiestan públicamente, pero hay excepciones, como el entrenador Pep Guardiola, el futbolista Gerard Piqué, el jugador de hockey Álex Fábregas o la baloncestista Helena Boada, que sí han hecho pública su intención de representar a Cataluña. ¿Podría un deportista jugar con Cataluña si ya ha representado a España en una competición oficial? En principio, la respuesta es sí. Tomando como precedente la antigua Yugoslavia, cuando un Estado se separa en partes, el deportista podrá elegir si quedarse en la matriz o participar con esa parte separada. Solo los niños que nazcan a partir del día que se proclame la independencia no podrán elegir.