Alberto Contador
El ciclista Alberto Contador. (Efe)
Alberto Contador terminó la séptima etapa del Tour 2007 en el
grupo de los favoritos, donde ninguno de ellos se movió, tal vez a la espera de lo que pueda suceder mañana, en una jornada mucho más dura. "La etapa ha sido un poco menos de lo esperado, pero también cabía la posibilidad de que la gente fuese prudente y, además, al jugarse la etapa y el maillot en una escapada, eso ha condicionado la guerra por detrás".

"Si la etapa y el maillot hubieran estado en juego entre el grupo de favoritos habría sido distinto, pero no es lo mismo cuando sabes que ya se lo han repartido todo por delante", explicó Contador. "Mañana será una etapa más exigente, con 3 puertos de más de 15 kilómetros. Al ser un final en alto habrá más guerra y se verán las cartas que tiene cada uno".

Entre los equipos que asumieron hoy la responsabilidad, Contador se sorprendió ante el trabajo del Lampre. "De todos los que han trabajado son los únicos que no me esperaba, porque Rabobank es lógico que tire teniendo a Menchov, Rasmussen y Dekker, y Caisse d'Epargne tampoco, aunque de ellos esperaba algún ataque al final, pero han preferido ir más tranquilos".

De todos los que han trabajado, los únicos que no me esperaba son los corredores del Lampre". (Alberto Contador)

En cuanto al CSC, que no trabajó, Contador también lo explicó. "Sastre es un corredor más de fondo, al que le van más las etapas como la de mañana, así que hoy era un poco pronto para ellos". Finalmente, de su equipo, el Discovery Channel, se mostró muy satisfecho. "Las sensaciones de Levy Leipheimer son muy buenas y, en total, con Gusev, Popovich y yo, hemos metido a 4 delante. Creo que estamos andando bien y pronto nos dejaremos ver".

Landaluze: "Yo quería la etapa"

Iñigo Landaluze, segundo en la etapa y en la general, explicó tras la etapa que "lo he dado todo para alcanzar a Gerdemann en la bajada pero no pude cogerle. No he luchado en ningún momento por los puntos para la montaña, yo quería la etapa".

El alemán, por su parte, confesó que "no creo que nunca haya subido tan rápido como en el último puerto. Los últimos 35 metros de la etapa han sido durísimos, tenía calambres y me parecía que la meta no llegaba nunca. A partir del año próximo espero mejorar en los terrenos donde soy menos fuerte, como la montaña o la contrarreloj".