Luka Modric y Neymar
Luka Modric lucha por un balón con Neymar en un Barça - Madrid. ALBERTO ESTÉVEZ / EFE

Pocas veces se ha hablado tan poco del aspecto deportivo de un Real Madrid - Barça. Posiblemente, nunca. Los atentados en París del pasado viernes han hecho que la atención mediática pasará a la seguridad alrededor del partido, con la sombra incluso de una posible cancelación aún muy presente, y que la recuperación de Messi, las recaídas de Benzema y Ramos o los posibles ‘onces’ de Benítez y Luis Enrique hayan pasado casi desapercibidas.

En una semana normal, la evolución de Messi hubiera ocupado todas las portadas. Después de casi dos meses fuera de los terrenos de juego, el lunes volvió a entrenar junto al resto de sus compañeros y la gran duda es si estará para jugar los 90 minutos. La pareja Neymar - Luis Suárez ha funcionado a la perfección en su ausencia, se entienden a las mil maravillas y han hecho que la ausencia de leo no se notara. Pero prescindir del mejor del mundo no es una opción, por lo que la duda de Luis Enrique es si alinearle desde el principio y ver cuánto tiempo aguanta o si reservarle para la segunda mitad donde, presumiblemente, se podría decidir todo.

Benzema y Sergio Ramos se han resentido esta semana de sus lesiones

La otra duda en los azulgrana es Ivan Rakitic, que al igual que Messi sale de una lesión y ha vuelto a los entrenamientos esta misma semana.

Más dudas presenta en su alineación el Real Madrid, donde las lesiones siguen sin dar tregua. Cuando parecía que Benzema y Sergio Ramos llegarían al clásico sin ningún problema, ambos han tenido molestias en los últimos días y su presencia estará en el aire en el último momento.

Benítez se encuentra además con una disyuntiva: Casemiro. El brasileño ha rendido a la perfección ante la plaga de bajas en su equipo y su presencia ha dotado a los madridistas de una gran consistencia en el medio del campo, el equilibrio perfecto para tapar tanto las subidas de los laterales como los despistes defensivos de compañeros menos ‘comprometidos’ con las labores más ingratas del juego.

Así, el técnico blanco tiene dos vías: la más defensiva, con Casemiro en el medio junto a Kroos y Modric y tres jugadores arriba (Bale, Cristiano y Benzema o James) o la más ofensiva, con James en el medio y la BBC arriba. La fama de Benítez de entrenador con gustos defensivos hacen pensar que apostará por el brasileño en espera de ver cómo se desarrollan los acontecimientos, pero dejar en el banquillo a una gran estrella como James o Benzema no es nada sencillo. Quizás las molestias de Karim le vengan hasta bien a Rafa para no verse obligado a decidir.

Porque el clásico es importante para el Barça, por supuesto, pero lo es más para el Real Madrid. Los azulgrana llegan al clásico con el triplete reciente en la memoria, tres puntos de ventaja sobre su rival y la satisfacción de haber superado sin traumas la baja de su gran estrella, Leo Messi, fortaleciendo las figuras de Neymar y de Luis Suárez.

Decir que el Madrid está en crisis es, por supuesto, exagerado, pero su injusta y milagrosa victoria ante el PSG y su derrota en Sevilla ha hecho que lleguen las primeras críticas al proyecto de Benítez. Las múltiples e importantes lesiones sufridas por el conjunto blanco son, de momento, su coartada, pero una derrota en el clásico haría que los nervios se desataran en Chamartín y que el máximo rival cogiera una ventaja ya de cierta importancia.

Se espera un partido abierto, jugado de poder a poder entre dos de los equipos más potentes del mundo. Aunque en lo importante esta vez estamos todos de acuerdo: que al final del partido se hable de fútbol y solo de fútbol.