El Athletic, un rugido a medias en la Copa del Rey frente a un fuerte Barcelona

Joseba Etxeberría aplaude a la afición rojiblanca con lágrimas en los ojos.
Joseba Etxeberría aplaude a la afición rojiblanca con lágrimas en los ojos.
EFE

El toque y la pegada del Barcelona (1-4), confimado como el genuino rey de copas con su vigésimo quinto título, acabaron con el sueño copero de un Athletic Club que alimentó las esperanzas de su volcada afición con un temprano gol de Gaizka Toquero, pero que resultó un espejismo ante la creciente pegada de un Barça que acabó dominando a placer, un control que concretó con goles, en la segunda parte.

La garra del león no fue suficiente argumento ante el que se postula como el mejor equipo del mundo con un triplete único para el que ya ha puesto la primera piedra.

Al Athletic le duraron las opciones de levantar su vigésimo cuarto título copero lo mismo que la intensidad, el único argumento que fue capaz de eclipsar, y sólo temporadalmente, la engrasada maquinaria azulgrana.

Los de Caparrós frenaron el desborde culé y neutralizaron su mordiente ofensiva, pero a la hora de mirar la portería de Pinto se consagraban a la estrategia. Y el gol de Toquero, celebrado al más puro estilo de John Cena, estrella de la lucha libre americana, se aprovechó de un error de Keita. El espejismo de Endika.

Pero en cuanto los bilbaínos bajaron el ritmo, emergió progresivamente el sutil toque de Xavi, apareció la velocidad de Alves y el tridente Eto'o - Messi - Bojan trajo por la calle de la amargura a toda la zaga rojiblanca, que ante la imaginación propuso dureza. Y sin embargo, la igualada tuvo que llegar con un disparo lejano de Yayá mediada la primera parte.

El empate supuso el principio del fin. Con Llorente desaparecido, Ocio y Amorebieta no daban a basto ante los arreones del Barça. Emergió Iraizoz, bien en las lejanas faltas de Alves, bien en las numerosas ocasiones de Eto'o, para evitar el descalabro antes del descanso.

Éste llegó, sin paliativos, en un segundo período donde el Barcelona dominó a placer a los hombres de Caparrós y en donde la afición del Athletic mostró su grandeza no sólo con su excepcional apoyo, sino también al ayudar a la detención del indeseable que, en un acto de absurda irracionalidad, le lanzó un botellazo a Alves.

El Barça, en apenas diez minutos, sentenció con tres tantos de factura diferente: un disparo de Messi tras un rechace de Iraizoz -el mejor rojiblanco, sin duda-, un genial contragolpe guiado por Xavi que concretó Bojan con un disparo cruzado y una falta que Xavi, con algo de colaboración de Iraizoz, coló por la escuadra.

Y frente al despligue, tres únicos disparos de un Athletic de más a menos que acabó desplegando sobre el césped de Mestalla las lágrimas hijas de la impotencia y la frustración de unos leones impotentes ante un equipo camino de la leyenda.

Ficha técnica:

1 Athletic Club: Iraizoz, Iraola, Aitor Ocio, Amorebieta, Koikili, Yeste, Javi Martínez, Orbaiz (Etxeberría, m.61), David López (Susaeta, m.56), Toquero (Ion Vélez, m.61) y Llorente.

4 Barcelona: Pinto, Dani Alves, Piqué, Touré Yayá (Sylvinho, m.89), Puyol, Busquets, Xavi (Pedro, m.88), Keita, Messi, Bojan (Hleb, m.84) y Eto,o.

Goles: 1-0, m.9: Toquero. 1-1,m.32: Touré Yayá. 1-2,m.55: Messi. 1-3, m.57: Bojan. 1-4,m.64: Xavi

Árbitro: Luis Medina Cantalejo (comité andaluz). Amonestó por el Athletic de Bilbao a David López (m.31) y Koikili (m.36) y por el Barcelona a Touré Yayá (m.22), Messi (m.50) y Keita (m.50).

Incidencias: partido final de la Copa del Rey disputado en el estadio de Mestalla ante 50.000 espectadores llegados de Bilbao y Barcelona con mayor presencia de seguidores del conjunto vasco. Terreno de juego en buenas condiciones.

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