Marc Márquez
El piloto español Marc Márquez es felicitado por un comisario tras ganar el GP de Alemania de MotoGP. EFE

La consecución del segundo Mundial de MotoGP por parte de Marc Márquez este domingo en Japón ha sido el colofón a una temporada en la que el joven piloto de Cervera ha dominado con mano de hierro desde el primer momento. Hace ya muchas carreras en las que la única emoción radicaba en saber en qué momento iba Márquez a proclamarse campeón del mundo. Al final ha sido en el decimoquinto Gran Premio en el que Márquez ha podido, por fin, cantar victoria.

Comienzo arrollador: el dominio abrumador que Márquez presentó a principios de año ha sido definitivo. Márquez encadenó diez victorias seguidas (con ocho poles), que pusieron en franquicia el campeonato: 250 puntos que hacían casi imposible pensar en otro piloto que no fuera él para ganar el Mundial.  Márquez consiguió en Indianápolis (décima victoria) igualar el récord del italiano Giacomo Agostini, que en 1970 también se estrenó con diez victorias.

Valentino Rossi (Yamaha), ya lo dijo bien claro: "Las Honda están en otra liga"

Algunos de estos triunfos fueron tan destacados como el noveno, el que logró en Sachsenring, Alemania, donde salió desde el 'pit lane'. Antes de concluir la cuarta vuelta, Márquez ya rodaba segundo. Tal era su superioridad que llegó a admitir que "tengo ganas de competir con Lorenzo y Pedrosa". Y es que el único punto negro de Márquez esta temporada, sus malas salidas, no fue un obstáculo para que el catalán se alzara con la victoria en las diez primeras carreras.

Pedrosa, siempre a rebufo: el compañero de Márquez en el equipo Repsol Honda, el barcelonés Dani Pedrosa, ha sido la única alternativa viable a Márquez, aunque ya desde un principio quedó claro que iba a ser una tarea casi imposible. Pedrosa ha sido toda la temporada un habitual del podio, pero en los momentos clave no fue capaz de plantarle más batalla a su compañero. Además, y pese a la notoria superioridad de la moto Honda, en varias carreras se vio superado por las Yamaha. Como en otras ocasiones, la falta de agresividad en la pista ha sido el principal problema para el barcelonés.

El año en Yamaha

'Annus horribilis' para Jorge Lorenzo: atrás quedan los años de dominio de Jorge Lorenzo. Esta temporada se ha encontrado con dos problemas: uno, su moto, que no ha estado ni de lejos a la altura de las Honda; y dos, un catastrófico inicio de temporada que sólo ha podido enderezar en este último tramo y que le valió para ganar el anterior Gran Premio, el de Aragón, si bien tras las caídas de sus rivales.

La primera carrera de la temporada fue un adelanto de lo que tendría que afrontar el mallorquín. Tuvo que retirarse en el GP de Catar, el que estrenaba el Mundial, debido a los problemas mecánicos de su Yamaha: "Todo va mal", llegó a decir un decepcionado Lorenzo, que tocó fondo en el GP de Holanda en Assen, en el que acabó en una impropia decimotercera posición. A partir de ahí, mejoró el panorama, con seis podios seguidos (cuatro segundos puestos, un tercero y la victoria en Aragón). Pero ya era tarde.

Valentino Rossi, la dignidad del veterano: pese a los problemas de la Yamaha, Valentino Rossi ha sido uno de los grandes animadores del Mundial. El extrovertido piloto de Urbino ha peleado el podio en casi todas las carreras y en San Marino, en el circuito llamado como su amigo Marco Simoncelli y que está a poco menos de 50 kilómetros de su localidad natal, logró el premio de la victoria. Aun reverdeciendo viejos laureles, Rossi tampoco fue rival para Márquez. El italiano, siempre claro ante los micros, lo dijo sin opción de duda: "Las Honda están en otra liga".