Aritz Aranburu
El deportista vasco Aritz Aranburu sale del agua después de surfear unas olas. FOTO: TIMO

Hace siete años, Aritz Aranburu (Zarautz, Guipúzcoa), se convirtió en el primer surfista español en llegar a la primera división del surf mundial, donde compitió durante dos años (2008 y 2009) contra leyendas como Kelly Slater, 11 veces campeón del mundo. En 2014 regresa a la élite y este pasado fin de semana se ha estrenado en la primera parada, en Gold Coast (Australia), donde ha alcanzado la segunda ronda. El vasco sigue siendo el único deportista nacional en codearse con los mejores cabalgando olas.

¿En qué ha cambiado usted desde 2008?
Como surfista, estoy más maduro y he podido descubrir otras facetas del deporte y viajar. Como persona, creo que no he cambiado. El surf sigue siendo lo que más me llena. Quizás, me conozco mejor a mí mimsmo y sé mejor cómo actuar.

Además, el World Championship Tour (WCT) es todavía más exigente esta temporada...
Le llaman el 'Dream Tour' (El Tour de los Sueños) y este año se ha hecho todavía más elitista. Antes podían competir los 45 mejores surfistas, ahora solo 32. Ni yo me lo hubiera imaginado de pequeño cuando empecé en Zarautz. Estar aquí, entre los mejores, ya es un sueño.

Le he ganado una vez a Kelly Slater. Fue mi mejor día y se alinearon los astros...

¿Cuál es su objetivo?
Mantenerme en la categoría e intentar ganar alguna prueba. ¡Sería la leche!

¿Qué siente al surfear al lado de Kelly Slater?
Desde pequeñito ha sido mi ídolo. Tiene 42 años y el récord del título mundial más joven (20 años) y el más viejo (39). Cuando compito contra él es cuando más gozo. En ese momento, me doy cuenta de lo que he conseguido. Le he ganado solo una vez, en Tahití. Tuve mi mejor día y se alinearon los astros...

¿Cómo es en las distancias cortas?
Muy accesible y agradable. Lo que más admiro es que lleva 20 años dando vueltas por el mundo y aún tiene la motivación del primer día.

¿Le da tiempo a visitar los sitios en los que compite?
Siempre hay tiempo para visitas. Soy muy curioso y, en cuanto puedo, me escapo del hotel para disfrutar, no solo de las olas, sino también de los destinos.

Solo hay tres europeos en el circuito: un francés (Jeremy Flores), un portugués (Tiago Pires) y tú. ¿El viejo contienente sigue estando muy lejos de australianos, estadounidenses, sudafricanos..?
Estamos acercándonos cada vez más, pero sitios como California o Australia nos llevan años de ventaja. En muchos de esos lugares, por ejemplo, el surf es una asignatura en el colegio.

¿Por qué no se desarrolla más en España?
Aquí es un deporte joven, pero tenemos los ingredientes perfectos: playas y olas en el norte, en el sur y en el mediterráneo. Se necesita que mejoren las estructuras federativas, los clubes y las escuelas para que los jóvenes se enganchen. A mí me tocará compartir mis experiencias con las nuevas generaciones y a ellos, mejorarme. Además, el surf trae un montón de dinero. En el País vasco supone un impulso para el turismo y, por tanto, para la economía.

Si eres calladito como yo, no vas a ligar demasiado por mucho que hagas surf

¿Cuál es el estado actual del surf aquí?
Cuando iba a la E.G.B., yo era el rarito de la clase porque iba a surfear en invierno y muchos compañeros, que me decían que dónde iba con el frío que hacía, ahora lo practican. El surf ya no es una moda. Está aquí para quedarse. Quien lo prueba se engancha.

¿Volverá algún día la ola de Mundaka, que estuvo hasta 2009, al Mundial?
Es complicado porque los organizadores del campeonato exigen muchas olas, buenas y en varios días seguidos. La de Mundaka unos años se daba muy bien y otros muy mal.

¿La mejor ola que ha surfeado?
La de Teahupoo, en Tahití. No es de las más grandes, unos seis metros, pero sí de las más potentes y peligrosas: la ola rompe contra un arrecife de coral vivo. Además, hay un canal al lado lleno de barquitos y tienes que esquivarlos al salir de la ola. Es como un estadio del surf.

¿Existe la ola perfecta?
Es lo que siempre buscamos y buscándola conocemos sitios bonitos y a mucha gente. Es el valor del surf, el camino. Aprendes a ser abierto y amable con todas las ideas.

¿Siente alguna vez miedo?
Hay olas en las que ha muerto mucha gente y, cuando vas a esos campeonatos, sabes que te la juegas. Pero si quieres ser el mejor tienes que cabalgar olas pequeñas, grandes, en fondos de arrecifes, roca o arena.

¿Qué es lo más peligroso?
El coral vivo porque es lo que más corta. Como un cuchillo afilado. Yo nunca he tenido ningún accidente grave, solo algunos cortes, pero con unos puntos de sutura estaba arreglado.

¿Cuándo empezó a surfear?
Con tres o cuatro años empecé a pillar olas. La playa está pegada al pueblo y mis padres me llevaban todos los días porque era un chaval muy movido.

Tendría que salir de forma natural de nosotros cuidar del mar
y de las playas
¿Qué queda del estilo de vida de los primeros surferos?
En competición todo ha cambiado mucho. El surf es un deporte de alto rendimiento y solo hay 32 plazas. Como forma de vida, sigue habiendo gente con un estilo de vida más hippie que se dedican a viajar y a buscar olas. A mí me encanta hacerlo cuando no estoy compitiendo.

¿Se liga mucho siendo surfista?
Al final, ese tema depende mucho de cada uno. Si eres calladito como yo, no vas a ligar demasiado por mucho que hagas surf, pero sí es cierto que es un deporte muy atractivo. Se disputa en playas... ¡Y los bikinis y bañadores son más atractivos que unas medias de fútbol hasta las rodillas!

Usted da la vuelta al mundo gracias a su deporte y compite por todos los océanos. ¿Nos los estamos cargando?
¿Quién no disfruta del mar? Pues lo primero que hay que hacer es cuidarlo. Tendría que salir de nosotros de forma natural cuidar del mar y de las playas, y también de los bosques y el monte, donde tampoco hay que dejar basura. Es cosa de sentido común. Yo colabora con la ONG Kind Surf. Por medio de este deporte, ayudo a niños en situación de exclusión social o con problemas físicos para que aprendar a cuidar del entorno.

¿Resultó una gran decepción que no aceptaran el surf para los JJ OO de 2020?
A mí me gustaría probar la experiencia de convivir con deportistas de muchos países y de diferentes disciplinas, pero sé que es complicado porque en los Juegos los horarios tienen que ir muy medidos y nosotros dependemos de la naturaleza, de las mareas, de las olas. Se están probando piscinas artificales con olas. En Zarautz está una de las mejores construida por Wave Garden. Como dicen ellos, contra el mar no se puede competir, pero esto puede ser la siguiente mejor cosa.