El Cádiz se inventa un milagro en el Pizjuán y sigue con vida en el sueño de la salvación

Los jugadores del Cádiz celebran el gol de la victoria en el Sánchez Pizjuán.
Los jugadores del Cádiz celebran el gol de la victoria en el Sánchez Pizjuán.
EFE
Los jugadores del Cádiz celebran el gol de la victoria en el Sánchez Pizjuán.

El Cádiz ganó este miércoles por 0-1 en el campo del Sevilla, con un gol de Sergi Guardiola en el séptimo minuto de los nueve de añadido que dio el árbitro, y aún sueña con la salvación tras la consecución de tres puntos que meten mucha presión a los equipos que sobreviven en el alambre: Celta, Mallorca, Las Palmas y Rayo Vallecano.

El Cádiz se presentó con muchas ganas en un campo en el que nunca había ganado en su historia un partido oficial y con unas estadísticas recientes que decían que en lo que va de temporada no había vencido en ninguno de sus desplazamientos, pero era el mejor momento para romper con esos números.

Arrancó el partido con equilibrio, porque el conjunto que entrena el argentino Mauricio Pellegrino no quiso irse descaradamente al ataque para así evitar que el de Quique le cogiera las vueltas en alguna contra, como sucedió en el remate del belga Dodi Lukebakio, que hizo lucirse al meta argentino Conan Ledesma, o en otra acción del marroquí Youssef En-Nesyri en la que se interpuso Fali Jiménez.

Sí se le vio al Cádiz con ritmo para recuperar el balón y tenerlo controlado el mayor tiempo posible para gozar de opciones, como la de Robert Navarro, que a los 35 minutos vio como su fuerte remate desde dentro del área acabó con el balón repelido por el larguero, y otra clarísima de Chris Ramos poco después, pero la pelota se le fue fuera por poco con el portero noruego Orjan Nyland batido.

Acabaron los visitantes la primera parte envalentonados con esas dos claras jugadas para el 0-1 ante un rival impreciso en la defensa y desorientado a la hora de atacar el área adversaria, pero en el arranque de la segunda fue otra vez el Cádiz el que más lo intentó, como en un duro remate desde lejos de Rubén Alcaraz al que responde Nyland, y en otro poco después en remates de cabeza de Gonzalo Escalante o Chris Ramos.

El partido se convirtió en un monólogo del Cádiz con continuas llegadas hasta que llegó la polémica del partido, cuando a los 66 minutos Loïc Badé se introdujo el balón en su puerta, el árbitro señaló gol, pero a instancias del VAR fue a revisar la jugada y señaló falta previa de Crhis Ramos sobre el central francés.

El Cádiz, pese a la decepción del tanto anulado, mantuvo su fe hasta el final y Sergi Guardiola tuvo el 0-1, pero esta vez entre Nylan y Kike Salas lo impidieron, aunque, a los seis minutos de prolongación de los nueve que dio el árbitro, Guardiola sí puso el tanto de la victoria y de la ilusión.

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