Susana Rodríguez: "No creo que sea especial, soy única, pero como todos"

Susana Rodríguez Gacio y su guía Sara Loehr, durante el triatlón de Tokio 2020
Susana Rodríguez Gacio y su guía Sara Loehr, durante el triatlón de Tokio 2020
EFE
Entrevista a Susana Rodríguez

Si uno comienza a desplegar el currículo de Susana Rodríguez, no hay sitio para la entrevista: médica, atleta paralímpica, campeona paralímpica, portada de la revista TIME -que no aloja a cualquiera- y un sinfín de adjetivos íntimamente ligados al afán de superación constante. La admiración del prójimo es para ella un día más. Porque todo comenzó cuesta arriba, allá por el 4 de marzo de 1988, cuando llegó al mundo con un albinismo que reducía al 5% la visión en un ojo y al 8% en el otro. 

Se antoja casi obvio afirmar que esta gallega cabezota, risueña y de enormes ojos color cielo ha peleado por cada paso avanzado, algunos a trompicones. Con ocasión del estreno del documental Somos Únicxs, impulsado por la Fundación Cola Cao y en el que toma parte, Susana repasa su trayectoria en una entrevista con 20Minutos, recordando una infancia en la que sufrió el acoso ajeno no por ser diferente, sino por ser mejor, costara lo que costara.

¿Cómo se define?

Yo creo que soy una persona luchadora y peleona,  y cabezota, porque cuando se me mete algo en el entrecejo hago lo que sea y me esfuerzo lo que sea para intentar conseguirlo. Luego pues igual no lo consigo, pero tengo mucho entusiasmo, cuando tengo algo que me apetece voy a full.

¿De dónde le sale esa fuerza?

Yo creo que es algo que ha ido creciendo de forma intrínseca y paralela a mí, desde pequeña sabía que había cosas que me costaban más que el resto porque no veía, yo creo que no entendía muy bien lo que implicaba eso, pero sabía que había algo así en mi vida. Me gustaba hacer lo que hacían los demás niños y buscaba la manera, lo intentaba una y otra vez y las que hiciera falta para conseguirlo. Considero que ese carácter de querer hacer las cosas es lo que me ha hecho ir creciendo en el deporte y en otros aspectos.

¿Cuándo se da cuenta de que es tan especial?

Yo no sé si soy especial, soy única como todos, sin más, no creo que haya un momento específico en el que yo diga: "Uy, soy especial", no.

Como relata en el documental, le acosaban porque era la mejor... ¿por qué?

Era una persona físicamente especial, con una discapacidad visual y tenía el 'defecto' de ser trabajadora e insistente, y que las cosas me salieran bien. Eso, que en realidad no es un defecto, se convertía a veces en un motivo por el que la gente buscaba meterse contigo, en mi caso el ser albina, ser distinta. Parece paradójico, pero si no lo hubiera vivido me resultaría difícil entender una situación así.

"Yo no sé si soy especial, soy única como todos, sin más"

¿Le fortaleció eso mentalmente?

Ahora que miro hacia atrás si, cuando tengo problemas veo que hay maneras de encauzarlos. Lo bueno que tuve es que he sabido pedir ayuda cuando la he necesitado, el no ver y tener que pedir ayuda para hacer cosas básicas desde muy pequeña me ayudó a saber que cuando tengo un problema existe esa posibilidad. Es algo que no me cuesta hacer, pero que a otros puede costarle mucho o ser incapaces.

Sus padres siempre le dieron libertad…. ¿Cree que esa es una de las claves que le han llevado a llegar tan lejos?

Al final el tener albinismo fue una cualidad más, ni mejor ni peor, solo diferente, y no por ello me iba a privar de hacer cosas o al menos intentarlo. Yo fui teniendo las mismas oportunidades que mi hermana, que iba dos años por delante, e incluso a veces tuve más oportunidades que ella. Dicen que los pequeños tienen mucho el camino abierto, y yo a pesar de la discapacidad tuve el camino abierto, en este sentido me considero afortunada.

¿Cree que la sobreprotección es perjudicial?

La sobreprotección es muy perjudicial, entiendo que a veces es difícil poder discernir hasta donde es protección y hasta donde es sobreprotección, pero claro que es perjudicial porque el mundo real está lleno de mil cosas a las que te tienes que enfrentar. Es importante que desde el principio vayas haciendo crecer tus recursos ante las situaciones, si siempre hay alguien que te solucione las cosas incluso antes de que surjan no aprendes a hacerlo por ti misma.

¿Alguna vez dijo a un reto que 'no'?

Yo sé que hay cosas que sé que no puedo hacer de ninguna manera, tampoco me las he planteado, me he planteado algunas cosas que parecían difíciles y que luego al probar han ido para bien. Yo soy un poco realista, las cosas que me he atrevido a probar son aquellas en las que tenía dudas, pero que sabía que había alguna opción de conseguirlas.

Cuando aparece en la portada de la revista Time todo el mundo empieza a hablar de usted, ¿le empieza a cansar tanto halago?

No, es raro, pero no te cansa ni mucho menos. Es raro porque al final yo salí en el Time por algo que es mi vida normal, cuado empezó la pandemia yo iba a trabajar como todos los demás trabajadores de la sanidad de nuestro país, y  tenía que seguir preparando unos Juegos como cualquiera de los otros deportistas. Creo que pocas veces ha salido en la portada alguna deportista con discapacidad, es bueno que salga la cara de alguno para que nos conozcan, que vean que somos normales y que hacemos cosas normales, y que no hay por qué mirar raro.

¿En la pandemia apenas podría tocar, como vivió eso que para usted es tan importante?

Era un caos porque, al principio,  cuando no se sabía mucho del coronavirus, a mí me daba miedo, pero yo tenía que vivir y seguir contactando con el mundo, y si necesitaba tocar para hacer las cosas pues tocaba, no tenía otra manera de hacerlas. Tenía mucho cuidado de no llevarme las manos a la cara, con el gel en todos lados -aún lo llevo ahora- y bueno,  no era lo más tranquilizador del mundo porque veía que la gente llegaba de comprar y lavaba todo, y yo cuando iba en el tren o  estaba trabajado tenía que tocar un montón de cosas. Esto es así y por mucho coronavirus que haya sigo teniendo mi discapacidad, que implica que muchas cosas las conozco tocando, me tengo que enfrentar a ello y ya está.

¿Cuáles son sus siguientes retos a nivel deportivo y personal?

Mi mayor reto deportivo era ganar los Juegos y ahora que lo conseguí, aunque obviamente me gustaría volver a ganarlos, tengo que pensar en algo diferente. Me gustaría entrenar y evolucionar para ser capaz de ser la mejor en el agua, que es la parte que más me cuesta en el triatlón, y que eso me permita ser mejor en el deporte que hago. Y personal… bueno ya no es un reto, sino una realidad, arranqué con mi guía de atletismo Celso Comesaña y con uno de mis patrocinadores un equipo deportivo que se llama Club Deportivo Delikia del que soy la presidenta. Con esto estamos haciendo una escuela de atletismo inclusivo donde reunir a deportistas con discapacidad, y un programa de deporte para mujeres que hayan tenido cáncer de mama. Mi idea es conseguir devolver una pequeña parte de lo que me ha dado el deporte. 

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