Pedagogía infantil

Un año antes de traer al mundo a Rafa, mi mujer y yo compramos un perro y con las galletas nos regalaron un librillo, Eduque a su perro. Me lo leí durante una gripe y fue suficiente para educar a Rafa. El truco está en la convicción con la que se dan las órdenes y no contradecirse para no volver loca a la criatura. Si tú le dices a tu hijo que se siente, ¡sit!, y le señalas el suelo, eso es muy importante, se sienta de inmediato. O ¡plats!, y el niño se te tumba. Es muy importante darle una galletita después porque los niños aprenden más con las gratificaciones que con los castigos. Eso sí, de vez en cuando, como aquel día que se comió medio mando a distancia, yo creo que de celos, hay que enseñarle el periódico. Es increíble, le enseñas el periódico y se achantan, ¡como si lo pudieran  leer!

Mi Rafa está perfectamente domesticado, camina a mi lado por la acera y no se me hace nada en casa. Tiene sus cosas particulares: hace pipí con la pata levantada, entierra su juguetes en el jardín y roe las patas de los armarios, pero eso es normal cuando echan los dientes, nos ha dicho el veterinario.