‘This is it’: Ni concierto, ni documental, ni cine

De todas las locuras de estos extraños tiempos que nos toca vivir, ésta se lleva la palma. Gracias a una de las campañas comerciales más hábiles nunca vistas, los listos que llevan meses sacando petróleo del cadáver de Michael Jackson pueden seguir frotándose las manos. La jugada es digna de estudio: se cogen las grabaciones de unos ensayos pensadas en el mejor de los casos para ser editadas en DVD, se les coloca un título sonoro, se monta un superestreno mundial vendiendo entradas anticipadamente para dos únicas semanas de exhibición y se logra convencer al mundo de que este material de relleno, este inofensivo reportaje sobre una gira de conciertos que ya nunca tendrá lugar es una suerte de funeral necesario, el momento que todo admirador de este ídolo mundial de patética y triste vida y muerte no se puede perder.

La cosa no tiene la espectacularidad de un gran concierto, ni la complejidad de un documental de interés, ni nada por lo que pueda merecer que sea considerado cine… pero arrasará en taquilla frente a documentales y películas de verdad, y quedará como testimonio de este desconcertante culto al muerto célebre y accidental, marca de estos tiempos confusos. El triunfo del marketing.