Bandera naranja

Que nadie se alarme. No es cierto que en las playas de la Región de Murcia vaya a sustituirse la estridente y trasnochada bandera roja por la hermosa bandera naranja, color corbatero de lo más popular. No sufran. Por el momento las playas no van a ser privatizadas, por lo que el más común de los mortales podrá disfrutar del baño. Será un espacio libre, donde la brisa renueve una actualidad que, en la primera parte del año, ha estado cargada, en multitud de ocasiones, de violencia doméstica, intolerancia, especulación, meapilas y, en suma, una apertura aún mayor de la brecha que separa a los más favorecidos de los menos.

Tarjeta roja para todos ellos y para los que provocan o consienten ese constante tsunami social. Yo, por mi parte, bajaré con mi Jueves a respirar el aire puro, presto a alcanzar la playa  a salto de urbanizaciones, hoteles, chiringuitos y vuelos rasantes con publicidad. Con la vista puesta en el horizonte y en las hojas de un libro soñaré con extender una pintura de modernidad sobre mi entorno, buscando siempre la enseña pirata, sin que tenga nada que ver con las banderas. Todo lo contrario.