El flan Ibarretxe

La manifestación por las víctimas del terrorismo volvió a desconcertar a los españoles, pues al parecer esas víctimas eran propiedad exclusiva de la ultraderecha.

Antes, los duelos y demás manifestaciones de dolor servían para poner de acuerdo a parientes que hacía años no se dirigían la palabra, y en el colmo del disimulo, hasta conseguíamos hablar bien del finado, por muy imbécil que nos hubiera parecido en vida. Todos nuestros muertos eran buenos, por definición, siempre que prometiesen no resucitar jamás.

El duelo puede reabrirse mañana, una vez que el lehendakari Ibarretxe haya expuesto en el pleno del Congreso su plan de huevo y leche (por huevos o a leches, ¡qué bonito!). Si Izquierda Unida, PSOE y PP están de acuerdo en rechazar, sin gritos y argumentando, el postre indigesto de Ibarretxe, ¿sería mucho pedir al PP que sujetara a los miembros de la ultraderecha infiltrados en sus filas, que con sus gritos no nos dejan oír?