El caldo de los locos

Escribir la terapia de algunos para no claudicar ante la locura. La sinrazón de la cotidianidad. La literatura es la defensa ante las ofensas de la vida, predicaba Pavese. Narradores de todos los tiempos fueron y son víctimas del trastorno bipolar, melancolía, depresión, narcisismo y hasta paranoia. Grandes egos en ocasiones, tremendos inseguros la mayoría.

La desdicha y mentes torturadas –dudas que revientan certezas– son capaces de crear la más resplandeciente belleza. Por eso es tan importante el Día del Libro. Porque es venda y es herida. Porque, hoy más que nunca, necesitamos el «nunca jamás», la isla escondida de la fantasía. Y porque el misterio de la comunicación, de la emoción que provoca un negro sobre blanco, la conexión entre autor y los anónimos lectores, permanece insondable y vivo. Un libro y una flor para todos ustedes. Sin los sueños no seríamos más que carne de ignorancia y desconsuelo ¿Y qué es la vida sino un sueño?