Recetas para una tarde soleada

Sube la temperatura con Carla Bruni y la presentación de The Ruby Suns.

Vale que cuando cantaba en francés era mucho más sensual y todo eso, pero con el físico imponente de Carla Bruni y con esa voz tan almibarada es casi imposible no rendirse a sus pies.

No Promises supone un cambio de rumbo relativo, porque el folk en francés no suena igual que en inglés, ni tampoco el timbre de voz; pero los ingredientes son los mismos: canciones limpias, con pocos arreglos, muchas guitarras acústicas y susurros en forma de canciones. Those dancing days are gone da casi tantas ganas de tomar café como Quelqu’un m’a dit, sólo que los textos de este disco se inspiran en los versos de grandes poetas anglosajones.

Desde mucho más lejos (Nueva Zelanda), aunque con raíces en California, llega el primer disco de The Ruby Suns, y la referencia obligada es impepinable: los ecos a Beach Boys resuenan en la mayoría de las canciones del álbum (tómese esta observación como algo altamente positivo). El viaje a la tierra del sol empieza con el himno, a capella, Trees Like Kids, y para cuando llegamos a Sleep in the Garden ya estamos remontando las olas. Por momentos (Look Out Sos!) miran a los sesenta de la misma manera que sus contemporáneos Camera Obscura.