La fiesta de Giorgio

Un grupo de mujeres casadas, comandado por Tere Trastoy, se reunía en el local de Anselma, el emblemático bar flamenco de reconocida solera, por donde han pasado los mejores cantaores de España. Allí no estaban ni El Golosina ni Máximo Valverde, sino un auténtico ejército de guaperas, a cual más fornido y bronceado. Toda una alegría para la vista. Pero, cual no sería la decepción del simpático grupo femenino al comprobar que lo que allí se celebraba era el septuagésimo primer cumpleaños de Giorgio Armani con tres meses de antelación. Y lo hacían el día de San Jordi, o San Jorge, o San Giorgio, que es el santo del diseñador. Los apuestos efebos, entre los que se encontraba muy a gusto uno de los componentes de Dolce & Gabbana, sólo tenían ojos para Súper Giorgio. Le cantaron el cumpleaños feliz, le aplaudieron mientras soplaba las velitas, y aquí paz y después gloria.

Fidel Albiac, el amor de Rociíto, causa más de una contracción muscular cuando acude al gimnasio por su curiosa vestimenta. Fidel gasta gorra de beisbolista para intentar pasar desapercibido, y se la calza hasta debajo de los ojos. Amplias camisetas de rapero para disimular los michelines y luengos chándals, de los que barren el suelo. De lo más propio para no llamar la atención.