El blues del conductor

T engo amigos músicos que aprovechan sus viajes en coche por Bilbao para practicar un instrumento musical. De verdad,  no les miento. Carlos es taxista y toca una guitarra manejable de mástil corto (lógicamente, cuando va sin pasajero) aprovechando la densa circulación que disfrutamos en la villa.

Jon toca la armónica, y ambos se han convertido en grandes virtuosos gracias a los últimos hitos de nuestra red viaria botxera. Les encanta la nueva rotonda junto al ayuntamiento, la liada diaria allí formada les permite ensayar piezas completas. Y si suben hacia el centro tras superar ese obstáculo tendrán atasco suficiente hasta los jardines de Albia como para renovar su repertorio.

Otro semáforo que les encanta es el de unión de Ripa con Buenos Aires. Llamado también semáforo del milenio. Ahí Carlos aprovecha para cambiar las cuerdas rotas de su guitarra.

Y eso que él, como taxista, aun puede usar el puente del Arriaga. Están deseando inaugurar el nuevo bulevar de Zumalakarregi. La nueva vía de dos carriles que sustituirá a la actual de cuatro para acceder al centro. Les dará tiempo a componer su primer disco.