La debilidad de ETA

Los presidentes de Gobierno, incluido Felipe González, lo admiten. Una de las principales causas de la debilidad de ETA es haberle quitado la palabra y las subvenciones oficiales a sus portavoces de Batasuna. Dársela ahora es reforzar a unos criminales que se encuentran acorralados. La prisa es mala consejera. Por eso no se entiende que los demócratas tengan que seguir cediendo mientras los terroristas se niegan a rechazar y condenar la violencia. Los españoles sabemos quiénes son los asesinos y lo que quieren. No nos sorprenden, por tanto, sus declaraciones. Lo que no podemos asumir es que el Gobierno prefiera negociar políticamente con los autores del terror en vez de con quienes siempre han luchado en favor de las libertades y contra el terrorismo. Queremos el fin del terrorismo. Sin amenazas y sin condiciones injustas para las víctimas. Sólo así conseguiremos la paz.