Bienvenido Mr. Marshall

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Sinopsis

Villar Del Río está a punto de vivir un acontecimiento único en su historia. Villar es un pequeño pueblecito castellano que subsiste como puede, aunque este año no han ido bien las cosechas. Les gustaría que el ferrocarril pasara por sus territorios, ése es quizás su máximo afán por el momento. Todos ellos viven en armonía, cumpliendo sus deberes como respetables ciudadanos bajo la "tutela" del señor alcalde, D. Pablo ( Pepe Isbert ), un poco sordo. Como todo pueblo que se precie Villar del Río tiene un médico, un boticario, un pregonero que hace las veces de mensajero y cumple con muchos recados, la profesora Eloísa ( Elvira Quintillá ), D. Cosme, el cura ( Luis Pérez de León ), o el barbero al que sólo le gusta hablar de fútbol. Los grandes acontecimientos se viven siempre en la plaza presidida por una fuente, donde están la Iglesia y el Ayuntamiento. También anda cerca el bar, que hace las veces de casino, estación de autobuses.... Como la llegada de la gran estrella de la canción andaluza Carmen Vargas ( Lolita Sevilla ) y su representante Manolo ( Manolo Morán ). Pero algo más impactante va a suceder, y es que un representante del gobernador de la zona les ha comunicado la inminente llegada de unos norteamericanos, emisarios del Plan Marshall. Y como se trata de unos ilustres visitantes que van a pasar por varios pueblos y ciudades de la zona, hay que tener engalanado Villar del Río también. Así es cómo Manolo, que ha estado en Boston, y cree que a los americanos lo que les gusta en Andalucía, se convierte en el portavoz de la transformación del pueblo y los viste a todos con los típicos trajes andaluces, sombrero cordobés incluído. Carmen Vargas entona una canción de bienvenida y poco a poco los habitantes de Villar del Río comienzan a volverse locos con la visita, creyendo que los americanos cargados de dólares les van a salvar de su pobreza. Pero cuando todo está preparado y cada uno sueña a su manera con la influencia que estos hombres van a ejercer sobre Villar, éstos pasan como un torbellino sin detenerse ni un minuto. Fin a los sueños, vuelta a la realidad.