Una calle como urinario público

Todos los días, cuatro veces cada día, voy caminando por la avenida Camilo José Cela hacia la calle Corazón de María. Es frecuente ver bastantes taxis aparcados, con sus ocupantes descansando. Pero lo que es lamentable es que tenga que encontrarme cada vez que paso con un taxista orinando en plena calle. E insisto, no es ocasional: es todos los días, y los cuatro trayectos. Y digo taxista, porque es a los que yo me encuentro, no dudo que además habrá otras personas, pero a ellos los identifico, por encontrarse junto a su taxi mientras orinan, normalmente detrás de la puerta de su coche (muy higiénico también para el interior del coche). Me pregunto por qué habrán elegido esa calle como urinario público, si es que les han pasado alguna circular para recomendarles la zona. La calle, por tramos, apesta, por supuesto. Pero lo peor, es que me tenga que tragar el repugnante espectáculo diario de toparme con señores orinando en la calle a plena luz del día.