La huelga de Renfe

Tras la huelga de Renfe de la pasada semana (el jueves y viernes llegué 40 minutos tarde al trabajo), el día 7 fue la gota que colmó mi paciencia por el retraso en la línea C-10, en el trayecto Villalba-Aravaca. Subí al tren a las 8:20 h feliz de que fuera tan puntual para poder llegar a Aravaca a las 8:50, como reza su cuadro de horarios, y así poder recuperar parte de los retrasos.
Señores, llegué a Aravaca ¡a las 9:20!, casi vuelvo a llegar tarde.

Por favor, ¿qué he hecho yo para que ustedes me castiguen así ? No creo en las reclamaciones, nunca llegan a ningún sitio, pero he reclamado y espero una explicación y una compensación, ya que la huelga es la huelga, pase, pero el retraso de casi media hora es injustificable, con paradas entre estaciones de hasta 10 minutos. Pero, ¿qué quieren, que me despidan? Mª Jesús Regañón. Collado Villalba.

El 31 de octubre, lunes, cogí mi tren desde Tres Cantos. Hala, a esperar 15 minutos porque la frecuencia de cuatro trenes por hora pasó a ser de dos, ya que el martes era festivo. ¿Por qué no se avisó el viernes 28 con letreros, megafonía... en la red de Cercanías? También lo cogí el 28 y no vi ni oí nada. ¿No hay una ‘mente pensante’ en la empresa que ordene algo tan sencillo? B. I.