Protestar con derecho

Es curioso observar a las masas gritar enfervorecidas, por ejemplo en un campo de fútbol, cuando un equipo consigue marcar un gol. Somos una sociedad complaciente e ingenua que vive distraída, o abstraída, como se prefiera. No sería descabellado, digo, reservar una pequeña parte de esas energías para emplearlas en protestas y manifestarse con la misma intensidad cuando se pisotean los derechos de los ciudadanos.