Alcantarillas a cambio de referendos

Aprovechando las ayudas del Plan E para contener la caída del empleo, se han acometido obras en aceras próximas a la plaza de Vallvidrera. Son arreglos cosméticos que contemplamos indiferentes. Hemos visto en Collserola maquinaria y personal allanando caminos y talando árboles.

Ahora trabajan en una acera peatonal que irá desde Vallvidrera hasta el Tibidabo. Todos estos trabajos se pagan principalmente con dinero público e, independientemente de sus beneficios momentáneos sobre el paro, contribuyen a incrementar el déficit del Estado. La lógica dice que sería razonable aunar en estas obras utilidad social y ciudadana.

Por eso, no entendemos que nuestro barrio en Vallvidrera, el de la Budellera, siga sin urbanizar debido a los interminables trámites administrativos que duran ya siete años, a pesar de presentar condiciones lamentables: no hay alcantarillas, las calles son pura roca, el tendido eléctrico está al alcance de los grandes camiones y la iluminación pública sufre frecuentes apagones.

No obstante, los vecinos pagan sus impuestos religiosamente y ahora han de costearse su urbanización. Estamos hartos de que no hayan invertido en nuestras calles, mientras se multiplican obras inútiles. Primero, hagan las alcantarillas y luego, el referéndum para el tranvía de la Diagonal.