La Iglesia debe denunciar

Se escandalizan porque les recuerdan sus deberes de católicos. Qué pena, de verdad, qué pena da escuchar de boca de muchos políticos y grupos mediáticos -que se proclaman católicos- que las declaraciones del portavoz de la Conferencia Episcopal en relación con las consecuencias morales del apoyo a la ley del aborto significan que los obispos están estrechando el cerco a los diputados católicos para que no respalden esa ley, acusándolos de inmiscuirse en asuntos que no les conciernen.

En primer lugar: no se trata de la opinión de un obispo sino de la doctrina de la Iglesia desde que ésta existe. Y en segundo lugar: los obispos, como todo ciudadano, tienen no sólo el derecho sino el deber social -porque creo que estamos en democracia-, de manifestar su opinión legislativa y porque todo bautizado tiene derecho a saber la importancia y gravedad de sus pecados. En eso consiste la democracia, en manifestar su opinión. La Iglesia sólo quiere cumplir su misión de anunciar -porque es su obligación- el Evangelio y defender la dignidad de la vida humana. Qué triste que se persiga y se desprecie a quien simplemente defiende la vida de aquel que no puede hacerlo por sí mismo.