Pasear por el centro de Barcelona

En los casi 30 años que llevo viviendo en Barcelona siempre había podido disfrutar del privilegio de salir a caminar por sus calles, sobre todo por las Ramblas y el casco antiguo; pero desde hace un par o tres de años ese privilegio se ha convertido en misión imposible.

¿El motivo? La invasión que sufre la ciudad por unos individuos a los que llamo kamikazes silenciosos o, lo que es lo mismo, ciclistas incívicos.

Se mueven a velocidades de vértigo, se pasan los semáforos en rojo, van en sentido contrario, la mayoría no lleva luces si circulan de noche... Una motocicleta, si se sube a la acera, la oyes venir por el ruido del motor, pero estos energúmenos te pillan desprevenido con el consiguiente susto. Señor alcalde, ¿cuando pondrá remedio a esta situación?