Anuncio y realización

El anuncio tiene su gracia, no lo negaremos, pero resulta cada vez más incómodo que para vender se tengan que explotar tópicos machistas. Me refiero a ese spot en el que un grupo de amigos entran en estado de histeria cuando descubren el flamante vestidor, en el caso de las chicas; y la original habitación refrigerada repleta de botellines de cerveza, en el caso de los chicos.

No pongo en entredicho la capacidad del gremio publicitario, sino la sensibilidad del anunciante, en este caso una marca de cerveza, que no ayuda a desterrar de una vez por todas esos recursos creativos que siguen dibujando a la mujer como un ser superficial, cuyo máxima aspiración es disponer de un espectacular guardarropa y al hombre, asumiendo ese rol de machote, que necesita beber alcohol para relacionarse con amigos y realizarse.