Protestas que no pasan del bar

Su soledad me avergüenza. Veo en 20 minutos la foto de un solitario manifestante ante los juzgados en huelga de Plaza Castilla de Madrid, con una pancarta: "Dictadura, ni de jueces. Pueblo callado, nunca será respetado". En efecto: cada pueblo tiene no sólo el Gobierno, sino también los jueces que se merece, y las fuertes y casi unánimes protestas ciudadanas contra el poder judicial -el que menos ha cambiado desde el franquismo-, no pasan hasta ahora del bar de la esquina. Y así nos va.