Ramón Sampedro y mi hermano

Desde que murió mi hermano hace ya varios años, no he podido olvidarlo un solo día, pero ahora con más intensidad cuando se habla de Ramón Sampedro. Mi hermano estuvo 30 años aquejado de esclerosis múltiple, enfermedad que le hizo estar atado a una silla de ruedas sin poder mover nada de su cuerpo, excepto la cabeza. Nunca se quejó, nunca maldijo su situación, siempre lo llevó con resignación y un sentido del humor admirable. Nunca pidió que lo mataran, ni dijo que quisiera morirse, pero esto no cuenta hoy en este mundo. Espero que Dios haya perdonado a Ramón, el suicida, pero es injusto que se encuentre descansando en el mismo lugar que mi hermano y que tantos otros, éstos sí, héroes.