‘Graffitis’, ¿cultura o barbarie?

Todas las manifestaciones culturales se ofrecen a quien libremente opta por disfrutarlas. El graffiti o la pintada no se ofrece, se impone. Cuando un graffitero pinta en la fachada de mi casa, no me está invitando; me está imponiendo su voluntad.


El derecho a tener la fachada con la forma y el color que queramos los vecinos debería prevalecer sobre la imposición autoritaria de las pintadas de un graffitero.


En estos días pasados, dos periodistas de 20 minutos han elogiado a los graffiteros. Yo pienso que quienes contribuyen a formar la opinión de los ciudadanos deberían reflexionar un poco más. La base de la cultura es el respeto a los demás. Lo contrario es la barbarie.