Denegada la larga enfermedad

Mi madre, que a finales de julio cumple 63 años, ha trabajado toda su vida en el sector agrario, en invernaderos en los que se han utilizado toda clase de pesticidas y que en verano llegan a temperaturas de hasta 50 grados. Mi madre es hipertensa, tiene artrosis, una lesión cerebral por la que se tiene que medicar de por vida y en la última revisión le dijeron que uno de sus pulmones era como el de una persona de 98 años.


Toda su vida ha trabajado sin descanso hasta hace cosa de un año y medio, cuando tuvo que coger la baja porque su cuerpo ya no podía más. También se ha sometido a todo tipo de pruebas y cuál es nuestra sorpresa al recibir una carta que dice que mi madre está en condiciones de volver a trabajar.


Esta pregunta va dirigida a quien a tomado la decisión de no concederle la larga enfermedad: ¿ha probado usted a trabajar en un invernadero con 63 años? Quizás si lo hiciese, cambiaría de opinión. O quizás, si mi madre tuviese la suerte de trabajar sentada en un despacho con aire acondicionado y calefacción, podría aguantar hasta los 65 sin problemas.


Pero seguro que usted se jubila mucho antes, sin ningún problema y con una prestación salarial que ya quisiéramos muchos.