Ni voz ni voto

No hay democracia en el momento en el que no todos tenemos derecho al voto por un gravísimo error del Instituto Nacional de Estadística, en cuyas listas no aparezco. Nací en la transición, aunque para mí no hay diferencia entre la dictadura de Franco y la hipotética democracia que me excluye como votante. Me siento como en un campo de concentración nazi, puesto que carezco del derecho de elección. No significo ni siquiera un número censado. El 9 de marzo no ha sido para mí un día de elección ni libertad, sino de impotencia, rabia, ira y frustración