La Junta no ayuda a sus empleados

La Junta de Castilla y León desprecia los derechos básicos de sus trabajadores. Sus dirigentes no predican precisamente con el ejemplo. Alardean ante la opinión pública del Plan Concilia mientras que a sus empleados les impiden compaginar vida laboral y familiar. En nuestros Estatutos se reflejan derechos como movilidad por convocatorias de traslados anuales, promoción profesional en igualdad de condiciones o reunificación familiar: Papel mojado. En la práctica, un funcionario corriente (sin enchufes) se pasa una media de cinco años en una localidad alejada de la suya, esperando que convoquen los traslados, más otros dos años esperando a que sean resueltos. Esto supone familias separadas, aplazamiento hasta el infinito de decisiones personales, etc. Tener a los empleados descontentos no es la mejor forma de lograr la Administración de calidad que van pregonando. Lo más grave es que estos políticos son los mismos en los que muchos ciudadanos depositaron su confianza y los auparon con sus votos.