Un himno integrador

Me gustaría contestar a la carta del señor Pedro Serrano Martínez del día 16 de enero.Obviamente, a cualquier ciudadano español o extranjero le preocupa pagar su hipoteca todos los meses y llegar a fin de mes lo mejor posible. Respeto su opinión sobre la letra del himno, pero no la comparto, pues no parece ser usted de aquí, es decir, español. A este país lo unen siglos de historia, costumbres, cultura y tradición que son imborrables, guste o no. Y a eso mismo es a lo que debe hacer referencia el himno de un país, no a ideas políticas de cualquier color. Un himno que infunde armonía, unión y orgullo para todos y cada uno de los nacidos en España, es decir, para todos los españoles. Ya es hora de que el sentirse español no signifique ser fascista o franquista, eso es agua pasada, y, como dice el refrán, «no mueve molinos». Miremos al futuro porque el pasado estará siempre ahí. ¿Por qué vascos o catalanes enarbolan sus banderas y nadie se atreve a llamarlos fascistas? ¿Por qué un español no nacionalista de cualquier otra comunidad lo hace con complejo? ¿Acaso por si le llaman fascista? Ya está bien de tanto complejo de inferioridad. Soy española, ¿y qué?