Mala educación de los conductores de Tuzsa

Salvo raras excepciones, los conductores de Tuzsa no sobresalen por su educación. En Zaragoza es un clamor general la altanería, la chulería y la altivez de muchos de sus conductores, que ignoran que el pan de cada día proviene de quienes pagamos el abono o el billete diario y nos tratan como si viajáramos gratis o fuéramos seres inferiores.

Da la sensación de que a los directivos de Tuzsa les importa un bledo el problema educativo de los conductores de esta empresa. Ignoran que Tuzsa tiene la plantilla de empleados peor educados de este país, salvo escasas excepciones.

¿Hasta cuándo tenemos que aguantar a tipos como el conductor del autobús 2117, de la línea 23, que el lunes, a las 19.25 horas, en el paseo de la Independencia, prohibió subir a una señora con su hijo de 11 meses en su carrito? ¿De qué sirven las quejas de los ciudadanos? ¿Nos podría decir Tuzsa a los zaragozanos cuántas medidas disciplinarias ha tomado en el último año contra los conductores denunciados por los viajeros?