El Rectorado

Es vergonzoso que una ciudad como Sevilla que tanto presume de todo lo que tiene, no cuide uno de sus edificios más prestigiosos. Me refiero a la antigua Fábrica de Tabacos, el actual edificio del Rectorado.

Concretamente me refiero a la falta de higiene en los servicios. Casi nunca hay papel higiénico, están atascados e inservibles, hay cucarachas. La salubridad brilla por su ausencia, campan a sus anchas.

Por otra parte, la cocina de la cafetería de la Facultad de Derecho. Los docentes pueden ser los mejores del mundo, pero la higiene y la comida que ofrece la cafetería no acompaña.