Río Guadaíra

Dedico este poema (basado en el de Gerardo Diego) a todos los políticos que han sumado esfuerzos para que, aún en el año 2005, el Guadaíra siga rotundamente muerto. Indiferentes o cobardes, / políticos te volvieron la espalda. / No quisieron ver en tu espejo / su eterna política fracasada. / Quién pudiera como tú, / a la vez muerto y en marcha, / cantarles a ellos otro verso, / pero con distinta agua. / Río Guadaíra, río Guadaíra. / Nadie a acompañarte baja / si no los políticos, / que preguntan por sus gambas. / Y siembran en tus espumas / las palabras de siempre, palabras.