Una maleta, una sentencia

Ya estamos de vacaciones. Perrita Mancha, cuando ve las maletas, se vuelve loca, mete la cabezota en los armarios, su rabo va a cien por hora... Cuando le pongo la correa, ya es la apoteosis; ladridos de nervios, saltos, lametadas, le encantan los cambios...

Sin embargo, los dos gatos, Bogart y Pepito, cuando ven las maletas se esconden bajo el sofá, no quieren irse, aunque vayan a una casa mejor con su balcón para cotillear, y con su ama, claro. Para ellos, su hogar es su mundo, no les gusta la calle ni los coches.

Entonces pienso en tantos Bogarts, Pepitos y Manchas para los que, teniendo las mismas reacciones de alegría y miedo, las maletas son su sentencia de muerte. Sólo en Cataluña se abandonan 25.000 animales.