Por una Comisión Independiente de Quejas Policiales

En las recientes manifestaciones de la Jornada Mundial de la Juventud, y las anteriores del 15-M, viene siendo frecuente el abuso de autoridad por parte la policía antidisturbios. Esto no es nuevo, pero las redes sociales y Youtube permiten probarlo. Las agresiones y vejaciones a manifestantes por parte de los antidisturbios, el doble rasero y los ataques a la libertad de expresión, manifestación e información son norma y se realizan sin pudor. Aún es más grave cuando esto se extiende a periodistas (Gorka Ramos, Patricia Horrillo, Lidia Ucher, Jonás Candalija, Manuel Rivas, Manuel Cuéllar...) debidamente identificados.

Últimamente se ha hablado mucho de la acción policial en Reino Unido y lo tomaré como ejemplo comparativo. El trato recibido por Gorka Ramos mientras trabajaba hubiera supuesto la inmediata dimisión de la delegada del Gobierno y la investigación de los policías implicados (un vídeo en Youtube muestra a policías cubriendo a sus compañeros mientras golpean al periodista). Además el ministro del Interior hubiera comparecido en sesión extraordinaria para explicar lo ocurrido. Sin embargo Dolores Carrión ni siquiera ha mencionado a Gorka Ramos en sus comparecencias.

Esto no sucede en Reino Unido porque la policía tiene un órgano independiente para procesar estas quejas (Independent Police Complaint Comission) y los policías van debidamente identificados con un número en su solapa que no pueden quitarse. Además, la policía sólo carga si hay claras muestras de violencia, y jamás permitirían que una contramanifestación (para más inri no autorizada ni anunciada) se acercara a los manifestantes. Ni siquiera cuando estos son una organización nazi como The English Defence League. Aquí la policía no conoce el concepto de 'exigencia de responsabilidades' (accountability), ni lo va a conocer por iniciativa de sus sindicatos los partidos políticos o el Gobierno, dado que va contra su interés. Las organizaciones ciudadanas, una vez más, tendrán que llevar la iniciativa. Por lo que queda de democracia.

(*) Carta enviada desde Edimburgo.