¡Viva el país de Gales!

¡Viva el país de Gales!

Carlos Santos
CARLOS SANTOS PERIODISTA

Mi vecino del edificio colindante, cuyo piso tiene cinco balcones a la calle, ha puesto una bandera de España de lado a lado (entre quince y veinte metros) para subrayar su insobornable españolidad herida, avivada, exaltada o las tres cosas a la vez por la ofensiva del independentismo catalán. Otros vecinos han sacado la que tenían guardada desde los mundiales del 2010; entonces les sirvió para subrayar la unidad emocional del fútbol y hoy para subrayar la unidad política de España que, según nuestros mayores, es una unidad de destino universal. A la vuelta de la esquina, uno ha aprovechado para desempolvar la bandera republicana y otro la del Real Madrid y el arco iris del orgullo gay.

A mí me da igual que los vecinos se expresen con banderas, siempre que no las imponganA esa mezcla de españolidad herida, avivada o exaltada, que necesita expresarse a sí misma con banderas, la llama Albert Rivera patriotismo. "El nacionalismo no se combate con otro nacionalismo, sino con patriotismo", dice. ¿Y qué es el patriotismo? Aunque Pablo Iglesias, que también tira mucho de la palabra 'patria', igual nos daba otra definición, la de Rivera es más emocional que política: "Patriotismo es querer a tu país". Y ¿en qué se diferencia el patriotismo del nacionalismo, tan propensos ambos a envolverse amorosamente en banderas? En que el  nacionalismo, según la doctrina de Rivera, "es odiar al de enfrente". Ahí ya no habría que preguntarle a Iglesias sino a todos los nacionalistas y a quienes han pactado con ellos durante décadas para garantizar lo que Pujol, en sus buenos tiempos, llamaba 'la gobernabilidad del Estado'. O incluso a  los andalucistas que durante años permitieron gobernar al PSOE en Andalucía, como hoy hace Ciudadanos. Por cierto, que desde la Transición conserva un servidor apuntes directos de socialistas que se proclamaban 'abiertamente nacionalistas' y pregonaban el derecho de autodeterminación. Pero eso es otra historia. Si acaso serviría, como las demás que estoy contando, para sustentar la tesis de que esta pelea de poder impregnada de oportunismos a la que estamos asistiendo atónitos los ciudadanos  tiene su campo de batalla en el manejo perverso de las palabras, que cada cual usa y tira a manera. Si al final, por esas cosas raras de la Historia, lograra la independencia Cataluña con las bendiciones de la Unión Europea (hablamos de un imposible metafísico) serían tantos los pactos que tendrían que cerrar esa misma noche con el resto de España, para saldar las cuentas del pasado y defender los innumerables intereses comunes, que todo quedaría en un cambio de nombres y un entramado de poder más sólido que el actual.

"Para ese viaje no hacen falta alforjas", me dirá usted, con razón, "mejor para todos mantener el actual estatus, revisando simplemente aquello que se deje revisar sin traumas". Sí. Pero ahí estamos, rodeados de banderas, de oportunistas, de nacionalistas y de patriotas como Rivera. No seré yo quien entre en debate sobre tan delicadas cuestiones políticas y emocionales pero los hechos son los que son. Cuando es uno mismo quien defiende la emoción suprema de pertenencia a un lugar ("patriotismo es querer a tu país") se ve como un patriota. Cuando es otro el que se deja llevar por esas emociones no se le llama patriota sino nacionalista identitario, para luego teorizar sobre los peligros del nacionalismo: exclusión, supremacismo, falsificación de la Historia…

Vistos desde fuera, los que se envuelven en banderas y gritan por las calles con pasión el nombre de su lugar de residencia suelen presentar un aspecto parecido, pero… en este juego de palabras y emociones nadie da tanto valor a las ajenas como a las propias, es evidente. Por eso, a mí me da igual que los vecinos se expresen con banderas, siempre que no pretendan imponérmelas.

Otro de mi calle, justo enfrente del de la rojigualda interminable, ha puesto una banderita verde y blanca con un dragón rojo en el medio: la de Gales. No es galés: es un cachondo.

Síguenos en Facebook para estar informado de la última hora:
Publicada en la dirección url http://www.20minutos.es/opiniones/carlos-santos-tribuna-viva-el-pais-de-gales-3159851/ accede a la noticia online capturando este código en tu móvil Código QR

Cerrar

Mostrar gráfica

¿Cómo leer la gráfica?

  • Hay tres variables que se distinguen por colores: ECO de 20minutos.es, en rojo; ECO en redes sociales, en verde, y ECO total (una combinación de los dos anteriores), en azul. El usuario puede activar o desactivar cada una de ellas en cualquier momento con los botones que aparecen justo debajo de la representación gráfica.
  • Al pasar el ratón por cada punto de la gráfica aparecerá el valor (en porcentaje) de cada una de las variables que estén activadas en una fecha y una hora concretas.
  • Zoom: Al seleccionar una zona de la gráfica cualquiera, esta se ampliará. Automáticamente aparecerá un botón a la derecha con las letras reset zoom. Pinchando ahí, la gráfica volverá a su posición inicial.

Más información