La ciudad china de Harbin vuelve a tener agua potable tras el desastre ecológico

Una mujer llena sus garrafas de agua potable en Harbin (Reuters)
Una mujer llena sus garrafas de agua potable en Harbin (Reuters)
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La ciudad de Harbin respiró hoy con alivio cuando la masa de agua con benceno del río Songhua pasó por fin de largo, lo que no oculta que el problema más general y que afecta a toda China: la contaminación de muchos de sus ríos y la escasez de agua.
Las últimas mediciones, a primera hora de hoy, domingo, mostraron que ya no hay benceno en el tramo del Songhua que pasa por Harbin, mientras que el nitrobenceno bajó a niveles considerados seguros.

Pocas horas después del paso de la masa contaminada, que ahora sigue hacia el río Amur, el agua volvió a manar de los grifos de la ciudad, a las 18.00 hora local (10.00 GMT), cinco horas antes de lo que habían prometido las autoridades chinas.


Nueve millones de personas han vivido cinco días de pesadilla al carecer de agua potable
La vuelta del agua supuso el fin de la pesadilla para Harbin, ciudad que hasta ahora era sólo conocida internacionalmente por su Festival de Hielo, celebrado en invierno (cuando las temperaturas llegan a los 40 grados bajo cero).

La visita del primer ministro chino a Harbin, ayer, sábado, sirvió para calmar los ánimos de los harbineses, que llevaron como pudieron los cinco días sin agua para lavarse, cocinar o usar la cisterna de sus baños.

"No se puede tolerar que ni una sola persona tenga problemas de abastecimiento de agua, o beba agua contaminada", aseguró el jefe de Gobierno, mientras en Pekín, el ministro de Exteriores chino, Li Zhaoxing, pedía perdón a Rusia por el desastre ecológico que también amenaza al país vecino.

El 70% de los ríos chinos está contaminado

El desastre del río Songhua, originado por la explosión de una planta petroquímica en su curso alto el pasado 13 de noviembre, pone de relieve el grave problema de escasez de agua dulce, y contaminación de gran parte de ella, que existe en China. El país asiático, centrado en el desarrollo económico durante los últimos 25 años, por encima de consideraciones medioambientales, reconoce que el 70 por ciento de sus ríos y lagos están contaminados.

Según cálculos del Ministerio de Recursos Hidráulicos, China gasta cuatro veces más que la media mundial en agua para su producción industrial y manufacturera. "Esta situación, que está empeorando, es fruto del aumento de la población y el desarrollo irracional", destacó Chen Bangzhu, director de población y recursos de la Conferencia Consultiva Política (CCPPCh), órgano asesor del Gobierno.

70 millones de chinos consumen a diario agua no potable
Unas 400 de las 669 ciudades chinas sufren problemas de abastecimiento, y según estudios del Ministerio de Tierra y Recursos chino, 70 millones de chinos consumen a diario agua no potable, aunque otros estudios hablan de cifras aún mayores. "Trescientos millones de personas no tienen agua limpia para beber, y en algunas áreas los campesinos tienen que andar kilómetros para abastecerse", reconoció el pasado año el viceministro de Recursos Hidráulicos, Zhai Hahui.

Las autoridades chinas presentaron hace un año un plan de 543 millones de dólares para eliminar del país el agua contaminada de arsénico y fluoruro, un problema que afecta a unos 50 millones de habitantes en el desértico noroeste chino (donde mucha del agua consumida procede de pozos subterráneos).

Se calcula que el uso de esas aguas contaminadas, descubierto ya en los años 80, causó enfermedades como el cáncer a 30.000 personas de las zonas áridas. El problema de la contaminación se une al de la desertización, un fenómeno especialmente grave en China y que, unido a la sobreexplotación del agua, ha hecho que unos 20 lagos naturales se hayan secado como media cada año en las últimas décadas (mil en el último medio siglo).

Cada chino, como media, dispone de 2.200 metros cúbicos anuales de agua al año, cuatro veces menos que la media mundial, y hacia 2020 disminuirá a 1.700 metros cúbicos, según estudios realizados en 2001.

Uno de los factores que dificultan la solución del problema del agua en China es su desigual reparto, ya que, aunque norte y sur del país comparten una población similar, el 80 por ciento de los recursos hídricos se concentran en el sur (donde se encuentra la delta del Yangtsé, región asolada frecuentemente por inundaciones). La sequía es común cada año en el norte del país, donde se concentran el 44 por ciento de la población y el 59 por ciento de las tierras cultivables (el noreste del país, donde se encuentra Harbin, es considerado "el granero de China").

Para afrontar este problema, China juega una arriesgada carta: la construcción de un gigantesco trasvase de tres ramales que llevará agua del Yangtsé al norte del país, uno de los proyectos más costosos en tiempo (50 años) y dinero (59.000 millones de dólares) para Pekín.

El agua trasvasada del Yangtsé deberá pasar por debajo del Amarillo en su curso hacia el norte, ya que se calcula que un 72 por ciento de las aguas del segundo gran río del país están contaminadas.

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