Dos años después de ser capturado en un agujero cerca de la localidad donde nació, el antiguo presidente de Irak y sus co-imputados van a juicio acusados de crímenes contra la humanidad por la muerte de 140 hombres chiíes hace dos décadas, y podrían ser condenados a la pena de muerte.
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Los fiscales dicen que los hombres, de la localidad de Dujail, en el norte de Bagdad, fueron ejecutados tras un atentado fallido contra la vida del líder cuando visitaba la ciudad en julio de 1982. También se dice que decenas de familias de Dujail han sido perseguidas.
Sin embargo, altos cargos iraquíes y fuentes cercanas al tribunal que conducirá el juicio dicen que es muy posible que el proceso se suspenda, quizá incluso desde el primer día, para que los jueces puedan estudiar las peticiones de la defensa para un aplazamiento o suspensión.
El jefe de los abogados de Sadam, Jalil Dulaimi, un iraquí con poca experiencia en grandes casos criminales, y menos aún en los que haya acusaciones de crímenes contra la humanidad, ha dicho que intentará desafiar la legitimidad del tribunal y que buscaría un aplazamiento del juicio, argumentando que no ha tenido tiempo suficiente para prepararlo.
'Le vi (a Sadam) esta tarde y su moral es muy alta', dijo Dulaimi a Reuters. 'Le hablé sobre las acusaciones y dijo que estaba seguro de su inocencia'.
El Tribunal Especial Iraquí, creado tras la captura de Sadam en diciembre de 2003 mientras las fuerzas de EEUU ocupaban formalmente el país y con apoyo financiero estadounidense, no goza de mucha credibilidad entre los abogados iraquíes y los grupos de derechos humanos, que cuestionan su imparcialidad.
Dulaimi también se ha quejado de falta de acceso a los testigos.
El juicio se celebrara entre intensas medidas de seguridad, sin precedentes incluso para Irak, con cacheos, rayos-X, registros profundos, escáner de ojos y huellas dactilares.
Los procesados se sentarán frente a los jueces, entrenados durante 18 meses en el Reino Unido, encaramados en altas tarimas. La tribuna de los testigos estará protegida por una cortina que se puede correr para proteger sus identidades. Cristales anti-balas separarán a los pocos periodistas y observadores presentes del resto de la sala.
Los abogados de la acusación y de la defensa - cada procesado tendrá un representante - podrán preguntar a los testigos sólo a través de los jueces, según dicta la ley iraquí.
PREOCUPACIONES HUMANITARIAS
En la cuenta atrás para el juicio, grupos de derechos humanos han expresado su preocupación por la independencia del tribunal y su habilidad para combinar los estándares internacionales con los grandes procesos criminales.
Entre otras cuestiones, Human Rights Watch y Amnistía Internacional han manifestado su malestar por los límites impuestos a los acusados para montar su defensa, la influencia política sobre el tribunal y el uso de la pena de muerte.
Según los nuevos estatutos del tribunal, que aún no han entrado oficialmente en vigor, el acusado puede ser condenado a 'satisfacción' de los jueces. La culpabilidad no tiene que ser demostrada 'más allá de la duda razonable' como exigen muchos estatutos judiciales.
/Por Luke Baker/




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