Boyle, que invierte buena parte de su tiempo como voluntaria en una iglesia de West Lothian -localidad próxima a Edimburgo (Escocia) en la que reside-, impresionó con su actuación del sábado pasado en televisión, en una gala que fue seguida por 11,3 millones de personas y que se ha convertido en un gran éxito en YouTube.
Boyle, ahora en el paro, es trabajadora social y en West Lothian es bien conocida por los aficionados al karaoke.
A su voz excepcional, se unen una timidez y sencillez que han cautivado al público británico y que le han convertido en la gran favorita para lograr el triunfo final en Britain's got talent, uno de los shows televisivos con más audiencia en este país.
En una de las galas, manifestó que nunca ha sido besada y que su sueño siempre fue dedicarse a la canción.
"Me apunté a la competición, porque quería darle una oportunidad a la canción. Al principio me resultó desquiciante para los nervios, pero una vez que me tranquilicé y empecé a cantar, pensé que la audiencia me aceptaba un poco más. A partir de ahí, me relajé y empecé a disfrutarlo", declaró.
Boyle explicó que su pasión por la canción empezó cuando tenía 12 años, "cuando solía cantar en coros y en conciertos escolares", y que a partir de ahí sólo ha cantado en bares y discotecas.




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