La rocambolesca historia de Sean Hodgson, el británico que pasó 27 años entre rejas por un asesinato que no cometió, no acabó con su salida de la cárcel después de que las pruebas de ADN demostraran su inocencia.
El pasado sábado, días después de abandonar la prisión, Hodgson fue golpeado por el retrovisor de un taxi londinense que trataba de apartarse del camino de un coche de policía, según ha informado su abogado, Julian Young.
Al parecer, Hodgson sólo sufrió heridas leves que se saldaron con un par de puntos en la mejilla. "Todo es mucho más veloz en la actualidad, por lo que tendrá que aprender a estar atento, algo que le está resultando difícil en Londres", asegura Young.
Hodgson, de 57 años, reside en un hotel de la capital británica mientras su equipo legal prepara el proceso para exigir compensaciones por el tiempo que pasó en prisión.




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