Los pasajeros del vuelo de Aeroflot 315 Moscú-Nueva York entraron en pánico cuando escucharon al piloto darles la bienvenida al avión.
Alexander Cheplevsky, el piloto, empezó su alocución en ruso con la lengua trabada. Los pasajeros sospecharon que algo raro ocurría y en cuanto empezó a hablar en inglés se dieron cuenta de que estaba borracho. Entonces el pasaje se rebeló.
Las azafatas, cuenta el diario The Times, ignoraron las quejas de los pasajeros e incluso amenazaron con echarles del Boing 767 si no dejaban "de dar problemas".
Como el pasaje se amotinaba, personal de Aeroflot accedió al avión para intentar calmar a los 300 viajeros.
Un vuelo practicamente automático
Uno de los encargados llegó a pedir calma al pasaje explicándoles que no importaba que el piloto fuera bebido, porque el avión era prácticamente automático.
El piloto se negó en un principio a salir de la cabina para demostrar al pasaje que no estaba borracho. Cuando finalmente accedió algunos pasajeros le vieron que a duras penas se tenía en pie y que sus ojos estaban enrojecidos, explicaron a la prensa.
"Al principio nos miraba como si estuviésemos locos. Después se quedó ahí parado y explicó que había en la nave otros tres pilotos y que él nos prometía que no tocaría los mandos".
El piloto pudo sufrir un infarto menor
En el pasaje iba una conocida periodista de la televisión rusa y ella exigió que Aeroflot reemplazase a toda la tripulación. Finalmente la compañía accedió y el vuelo salió, direccióna Nueva York, con tres horas de retraso.
La periodista explicó que el piloto no estaba en condiciones de realizar su trabajo. "Pero si le costó tres intentos decir 'la duración del vuelo", explicó.
El piloto contó a la prensa que celebró la noche anterior su 58 cumpleaños, pero insistió que no había bebido alcohol.

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