Tienen entre 20 y 30 años, su tren de vida se ha detenido estrepitosamente y ahora se han unido en un blog para publicar sus penas de forma anónima.
Pero... yo no me casé para esto
Son las víctimas más frívolas de la crisis, las esposas de los ejecutivos de Wall Street que se indignan por tener que privarse de las fiestas, por no poder seguir viajando a las Bermudas, por tener que cocinar en lugar de disfrutar de cenas caras...
Entre los miembros del selecto club DABA ("Novias de los banqueros anónimos", por las siglas en inglés), está Dawn Spinner Davis, de 26 años, que confesaba a The New York Times que cuando un amigo de su marido le dijo que tendría que cuidar de él, ella pensó que "no era para eso para lo que me había casado".
Muchas de las bodas habían sido rápidas: un par de años de noviazgo, en el mejor de los casos. Cuando no, ocho meses, y una boda perfecta con una luna de miel maravillosa. El problema es que la crisis ha dejado en una situación económica muy comprometida a los banqueros y, consecuentemente, a sus esposas.
Al mal tiempo, buena cara
Por si esto fuera poco, a ellos ya no les apetece practicar sus hobbies, ni viajar, ni siquiera practicar el sexo, recoge ABC. En el peor de los casos, se dan a la bebida y dejan de tener aprecio por sus vidas, según denuncian en su blog.
Ahora han acordado quedar un par de veces por semana para salir de fiesta como si nada hubiera pasado. Y de paso, para esperar que la tempestad pase pronto.

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