Los afectados dicen que todo sucedió porque se quejaron por el ruido durante un partido de fútbol en un conocido pub australiano. Más tarde pidieron un helado y se encontraron 'la sorpresa'.
El propio ministro Ian Macdonald ha confirmado que el helado que ofrecieron a Steve Whyte y su esposa Jessica contenía materias fecales, lo que hizo que tuvieran "una gran indisposición".
Macdonald dijo que la policía se está encargando del caso y que se hará un análisis pertinente de ADN para determinar si la muestra es humana o de animal, algo a lo que ya se han prestado tanto el jefe como el gerente del local, que pretenden demostrar así su inocencia.
Las cifras económicas que barajan ambas partes ya han salido a la luz, creando también bastante polémica. Y es que, mientras Steve Whyte y Jessica parece que han pedido un millón de dólares australianos (unos 627.000 euros) por daños y perjuicios, el gerente del local, dicen, les llegó a ofrecer cinco mil (algo más de 3.000 euros) por comprar su silencio, antes de que el caso saliera a la luz.
Los australianos, mientras, han quedado impresionados por una noticia que se ha calificado en algunos medios como 'la venganza de la cocina'.




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