Según informó el CSIC en una nota, sólo dos de los huevos que se anidaron no llegaron a eclosionar tras el periodo de incubación mientras que una de las crías no fue viable, por lo que la "alta tasa de supervivencia" conseguida en 2008 --superior al 80 por ciento que se registra en condiciones normales--, según los científicos, "avalan" las técnicas empleadas tanto en la recolección en Cabo Verde como en el traslado.
Tras el periodo de incubación, eclosionaron un total de 247 huevos y han logrado sobrevivir 246 crías, que ya han sido trasladadas al centro 'El Toruño' del Instituto de Investigación y Formación Agraria y Pesquera (IFAPA) de la Junta de Andalucía, en el Puerto de Santa María (Cádiz), donde serán criadas durante sus primeros meses de vida. El resto de los huevos trasladados a la comunidad andaluza permanecen en incubadoras en las instalaciones de la Estación Biológica de Doñana (CSIC), en Sevilla.
Esta técnica de restauración de anidación se ha ensayado en Estados Unidos con huevos de tortuga lora procedentes de México. Los 250 huevos se trasladaron protegidos en neveras con vermiculita estéril, un sustrato libre de hongos y bacterias que mantiene la humedad de los huevos, y se repartieron en tres nidos de entre 80 y 90 unidades cada uno.
Control de las crías
En cada uno de ellos se colocaron varios termómetros que registran la temperatura cada media hora y que permiten a los investigadores hacer un seguimiento de las condiciones de incubación, para verificar que el desarrollo embrionario ocurre en condiciones óptimas y descartar temperaturas letales (inferiores a 25ºC y superiores a 35ºC), y también poder estimar la proporción de hembras y machos nacidas de cada nido.
"Las playas de Canarias y Andalucía son idóneas para la cría de tortugas ya que el sexo de estos animales viene determinado, fundamentalmente, por la temperatura a la que se incuban los huevos y en estas playas se dan las temperaturas adecuadas para producir tanto machos como hembras, lo cual podría amortiguar el sesgo que se da en otras playas por el calentamiento global" aclaró Patiño. "Este programa también pretende evaluar, en cautividad, el potencial de las tortugas como controladoras naturales de las plagas de medusas, ya que son grandes depredadoras de estos animales", añade el investigador.
Asimismo, el desarrollo de este estudio permitirá profundizar en el conocimiento de la importancia de la información magnética terrestre en la orientación de las tortugas bobas y en el comportamiento de navegación de tortugas jóvenes, gracias al seguimiento mediante emisores de ultrasonidos y por satélite.
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