Era la primera vez que viajaba en Cercanías y espera que sea la última. Isabel Garrido, una minusválida de 63 años, pensó que para hacer el viaje de ida y vuelta Sabadell-Blanes sólo necesitaba el billete. Pero no fue así.
Precisó de la ayuda de cinco pasajeros, ocho empleados de Renfe y un vecino solidario, además de la paciencia para sorportar 7 horas de trayecto, el doble de lo que tardaría otro usuario.
Además, su silla eléctrica, que vale unos 4.200 euros, sufrió golpes en sus dos baterías y una rotura en uno de los protectores anti vuelcos.
200 kilos que subir y bajar
Isabel pesa 130 kilos, y su silla, unos 70. En total, 200 kilos que hubo que subir y bajar de cuatro trenes. "Lo que compré es el billete del engaño. Una vez se abren las puertas automáticas de vidrio con los adhesivos de minusválidos no existe ninguna accesibilidad para personas como yo", protesta.
Desde este gestor, afirman que ya han licitado obras para subir el nivel de los andenes y mejorar la accesibilidad en el Passeig de Gràcia, Castelldefels, Montcada -Sta Maria, Vilanova y L'Hospitalet.


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