Mi 600 rojo tenía cosas que le hacían peculiar: tubo de escape del Seat 132, controlador de consumo de gasolina, un volante Nardi original y las fundas de los asientos también de color rojo.
Cuando lo compré, tenía 17 años (1982) y me costó 39.000 pesetas de las de entonces. Llevaba también la antigua célula de identificación del conductor, y aquel conductor que me lo vendió se llamaba igual que mi padre: Desiderio, ¡qué casualidad!
Cuando compré mi Seat 600 tenía 17 años y me costó 39.000 pesetas de las de entonces
Me sentí un poco extraña puesto que dentro del compartimento del barco donde se alojaban los coches, no había ninguno del estilo, todos eran muy superiores a mi 600 .
En la foto se puede apreciar el detalle del tubo de escape y, cómo no, la famosa baca, que tantos transportes me ahorró.
Cuando vendí mi 600, le di las llaves a la nueva propietaria y sin querer mirarlo por última vez, me fui llorando de tristeza.


PP: "Una intervención económica tampoco sería el apocalipsis"
Messi confirma su paternidad en la celebración de un gol
Desmantelan talleres textiles ilegales donde explotaban a chinos
Mario Casas: "Hollywood no es un objetivo por ahora"
Un libro reúne 220 inventos caseros de toda Europa
Júzcar, 130.000 turistas en un año como 'pueblo pitufo'
Gafas de sol, también para los niños
¡Sé el primero en hacerlo!