El doctor Steven DeKosky, de la Universidad de Pittsburgh, que ha estado investigando cómo controlar el Alzheimer durante las últimas tres décadas señaló: 'Hace 20 años estábamos a cero'.
DeKosky presidió uno de los tres paneles que se centraron en nuevas terapias que se reunieron esta semana en la Conferencia Internacional sobre Alzheimer en Chicago.
Por el momento no existe cura para el Alzheimer, que es la forma más común de demencia, y actualmente los fármacos apenas pueden retrasar un poco los síntomas.
Si bien las medicinas más avanzadas se han centrado en eliminar los grupos de proteína beta amiloide que forman placas en el cerebro, los expertos están logrando los primeros acercamientos a terapias que apuntan a las marañas tóxicas generadas por la acumulación anormal de proteína tau.
Uno de ellos, el aerosol nasal fabricado por Allon Therapeutics, mejoró algunas mediciones de memoria en pacientes con deterioro cognitivo leve, que es un precursor del Alzheimer, informaron los expertos esta semana.
Los resultados de esa investigación de tres meses de duración fueron lo suficientemente importantes como para pautar la realización de estudios más largos y amplios.
Otro medicamento, llamado Rember, es una versión mejorada de un antiguo fármaco usado para tratar infecciones del tracto urinario.
Los investigadores dijeron que la medicación mejoró significativamente mediciones clave del pensamiento y la memoria en algunas personas con enfermedad de Alzheimer leve a moderada, durante más de un año y medio.
APUNTANDO A LAS MARAÑAS
'Ahora demostramos por primera vez que es posible impedir el avance de la enfermedad de Alzheimer apuntando a las marañas', dijo durante el encuentro Claude Wischik, de la Universidad de Aberdeen en Escocia y presidente de TauRX Therapeutics en Singapur.
Wischik añadió que cree que el compuesto de TauRX impide que la proteína tau forme las marañas dentro de las células cerebrales y finalmente las haga estallar. 'No puedo realizar ninguna declaración sobre la seguridad y eficacia', agregó.
Otro fármaco prometedor es Dimebon, de Medivation Inc, desarrollado en Rusia como un antihistamínico. Un estudio de 18 meses con 183 pacientes mostró que la medicación es segura y genera beneficios duraderos.
No obstante, se desconoce cómo funciona exactamente Dimebon. Los expertos señalan que protegería las mitocondrias, que son las células neurálgicas de la energía, y que se requieren más estudios para demostrar si Dimebon ofrece más beneficios que los medicamentos actualmente disponibles.
Entre los nuevos intentos que apuntan a la beta amiloide se encuentra un fármaco llamado PBT2, de Prana Biotechnology Ltd, que busca impedir que esa proteína interactúe con el cobre y el zinc en el cerebro, un proceso involucrado en la formación de placa.
En otro enfoque novedoso, Baxter International Inc señaló que la terapia intravenosa con anticuerpos derivados del plasma humano denominada Gammagard ayudó a preservar, y en algunos casos mejoró, la función cognitiva en un estudio a nueve meses.
El camino de intentar alterar el curso de la enfermedad de Alzheimer atacando la beta amiloide ha experimentado varios reveses en el último tiempo.
Alrededor de 5,2 millones de personas padecen la enfermedad sólo en Estados Unidos, según la Asociación de Alzheimer. La cifra alcanza los 26 millones a nivel mundial y se espera que trepe a 106 millones de pacientes en 2050, principalmente debido al envejecimiento de la población.
/Por Julie Steenhuysen/

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